ojosdemako

¿ese brillo en tus ojos?

sábado 2 de junio de 2007

No sé por dónde empezar...

Ya no recuerdo cómo comenzaba el texto que estaba escribiendo, ligeramente inspirado, supongo que por el sol que rara vez me vé. Al menos recuerdo lo que dije, del orden de 5 veces, cuando todo se evaporó sin manera posible de recuperarlo (créame, sé muchos trucos para rescatarme de problemas informáticos tan comunes). La frase es sencilla y explícita, censurable pero condensa mi sentimiento a la perfección: "mecawen laputa d'oros". Bonita, ¿eh?. Ahora continuemos con el principio de la anterior entrada.

Efectivamente, no tengo ni idea de cómo comenzar... siempre se me ha dado bien acumular pensamientos, macerarlos, relacionarlos y parir quimeras brutales, pero estructurar mi mente ahora significa ignorar. Y no es fácil. «Los detalles hacen la realidad» fue lo que me dijo una gota de mi ducha cuando cogía el secador. Yo, como un buen toyaco, se la copié y deformé hasta poder acomodar mi cuello en ella: los detalles crean MI realidad. Podría añadir 'puta' para que sonara mucho más contundente, pero no sería una frase tan deliciosa para los paladares simplones que imperan.
Ya es algo categórico (se lo diré a Kant cuando le vea), los trocitos [necesito una birra] no valen [tengo la boca sequísima] nada [ahora vuelvo] por sí [qué buena está] mismos. Pero unidos, la sinfonía despierta y nos causa una impresión. Cada partícula dentro de la escena tiene tanto valor que supera nuestra capacidad de crear una imagen mental [me lío un cigarro y vuelvo]. Para otros sólo son estorbos; mejor dejarlos pasar como al mendigo que ni siquiera miras a los ojos. Sí querido... uhm ¿demente?, me siento uno de aquellos que valora los detalles que percibe. Y los que no, muchas veces los invento. ¿Seré por eso el tipo que no tiene gracia al contar un chiste?. Realmente soy el que no cuenta; sólo abro la boca para fumar, recibir un trago o, cuando toca, respirar. No importa, lo compenso con una mirada gélida.
Ja, una vez una chica, 'mu lista ella', dijo que era el típico que sólo habla para soltar genialidades. O algo así, tampoco me voy a acordar literalmente, sobretodo cuando pertenece al final de bonitos días oscuros de alcohol inglés en Barajas.


Por supuesto el párrafo anterior no es más que un bastardo. Me ha costado unir las sentencias que recordaba, pero así quedará como mi pequeño homenaje a la levedad.
Ah, me jode que desaparezca así algo escrito por mí que me gusta, pero qué coño, yo tampoco voy a durar mucho más. O eso pido.

Bueno, pues al final no he escrito ni una sola línea sobre lo que más me atosigaba, pero en otro momento dejaré fluir esas emociones a través de mi teclado. Me ha servido de ejercicio para retomar mi anquilosada y desgastada palabrería de cultureta. Creo que otro día lo haré mejor y puede que reescriba una versión 2.0.

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