ojosdemako

¿ese brillo en tus ojos?

lunes 4 de junio de 2007

Los amantes anónimos

«Permanezcamos escondidos en las sombras» dije al regresar a su casa.

Por mí habríamos pasado volátiles agitando sólo las conciencias de algunas hojas, pero karma, el destino o, la curiosa casualidad, nos habían descubierto a ojos confidentes. Ya no valía, al menos para mí, teorizar sobre por qué había pasado, y no me importaba recoger y cargar sus culpas. Me había levantado otra vez más contento que el día anterior únicamente por acariciar su calor y nadie, ni siquiera ella, desbordante, misma, podría hundirme, y mira que es fácil. Fue un día trágico; la noche anterior las frases se empujaban seducidas por la promesa y a la mañana aún llegaban otras deseando ser pronunciadas o mejor aún, memorables. La dejé con un bocadillo y me fuí a comer. Me llamó para pedirme perdón, e injustamente no lo valoré hasta verla después de la puerta pasada la medianoche. Volví con el libro de C++ ondulando en mi mano, y comenzamos inevitablemente y nos arrastramos en el ritual. La jornada anterior fue un ensayo. Me guardo para mí la actuación, esperando no olvidar otra ella, a cambio de las palabras sostenidas por mi excitación que golpeaban mi frente y dibujaban literal-riamente el pasado inmediato de mis movimientos; mi mente empática con el resto del cuerpo y soñando sílabas.


Hoy podría añadir muchas cosas, pero la congestión conceptual la vacié en un pañuelo y no buscaré en la papelera.
Al menos he encontrado notas repartidas con letras rápidas en mi mesa que dejaría mi fantasma para que no olvide. A ver si un día recuerdo decirle que no tengo memoria y me frustra dolorosamente ver sus papelitos amarillos tan concisos y, sobretodo, me "jode un huevo" que los tire cuando me doy la vuelta antes de haberlos memorizado.

Etiquetas: , ,

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Vínculos a esta entrada:

Crear un vínculo

<< Página principal